Estar o no estar, ese es el dilema.

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Cuando nadie sabia que la tierra giraba en si misma.

Cuando nadie sabia que la tierra giraba alrededor del sol.

Aquel que lo supuso, fue catalogado de loco.

 

¿Cuántas veces he de estar loca?

 

Luego fue probado ante la intelectualidad, que eso es así, entonces,

¿Qué de aquel que lo supuso? Aquel ya no es un loco.

 

¿Cuántas veces he de estar cuerda?

 

Se que no he de morir,

aun cuando parezca que voy a morir a ciertos ojos,

yo viviré.

 

¿Dime si el trigo al caer en tierra muere?

 

Muere y no muere, vive.

 

¿Qué ves tú?

Holocausto

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Ingresamos en fila a través de una pequeña puerta. He quedado encandilada. En la oscuridad me aferro a una baranda a mano izquierda, a mi derecha el muro circular, una voz por alto parlante pronuncia
― Gabor Neumann, 4 años, Auschwitz.
Todos en silencio avanzamos lentamente para no tropezar y para que nuestros ojos vayan adaptándose a ver en la penumbra.
― Marina Smargonski, 3 años, gueto de Riga.
A lo lejos en el centro veo unas luces tenues, luego dos tres, cuatro…
― Guta Manela, 5 años, Treblinka.
Cientos de lucecitas colgando en la inmensa negrura de ese espacio…
― Valentina Zbar, 6 años, Ucrania.
Luces que representan esas almas, elevándose hasta el infinito, son el reflejo de las cuatro velas que están en el centro a través de miles de pequeños espejos. Velas que queman como muchos de ellos les fueron quemados sus cuerpos. Velas que queman ejecutando el ritual del holocausto, que llevaba el aroma del incienso a los pies de Dios, nuestro Eterno y único Creador. Que a diferencia de los sacerdotes dotados del ministerio, los hombres desvirtuaron llevando el fétido aroma de cuerpos calcinados encumbrando sus ceniza junto al humo, ese humo que oscureció el cielo de lamentos.

Este fue la impresión que tuve al visitar el museo del holocausto en Jerusalén, Israel. Más precisamente en el memorial a los niños llamado Yad Vashem.

“Yo les daré lugar en Mi casa y dentro de Mis muros [...]. Les daré un nombre permanente [un “yad vashem”], que nunca será olvidado." (Isaías 56:5).

En Yad Vashem, donde se recitan continuamente los nombres cada día desde el amanecer hasta el ocaso, uno a uno sin ser repetidos y que nuevamente comienza después de tres años. ¿imaginan el número de pequeñas victimas?

Este holocausto nunca será olvidado. Es el símbolo de lo más oscuro que un ser humano puede hacer con otro ser humano, deshumanizarlo.
¿ Quién fue el precursor de esta idea? Aquel que sabía que en ese tiempo habría de nacer un Mesías. Tal como fue en el tiempo del faraón en Egipto, que mando a matar a todos los niños varones que tuviesen los judíos esclavos y tal como fue en el tiempo de Jesús cuando Herodes envío a matar a los niños menores de dos años. Así Hitler se había instruido en las ciencias ocultas para investigar sobre ese tema. El obtuvo el conocimiento de que en ese tiempo también habría de nacer un mesías en la tierra, eso alrededor del año 1940. Para no cometer errores y bajo la ideología de construir una súper raza, instó al mundo alemán a exterminar a todo judío, ocultando su verdadera razón. Pero tal como lo recita la Torá, el pueblo de Dios no podrá ser jamás exterminado, mucho menos el Mesías.

"Es que ni siquiera por todo eso, cuando estuviesen en tierras ajenas, los desecharé totalmente ni Me dejaré llevar por Mi ira para anular Mi pacto con ellos, por cuanto Yo soy su Dios el Eterno." (Vaikra 26:44)

La genialidad...

La genialidad un campo de  creatividad, talento y habilidades.

Observaba como los niños jugaban en la plaza interior, y coloqué atención a su conversación, entonces supe cual sería el tema: la genialidad.

La genialidad es un concepto un poco ambiguo, según mi parecer, proviene de la palabra genio. Un genio es aquel ser sobrenatural que tiene capacidad de satisfacer los deseos de los mortales que lo invocan, digo esto sin ampararme en definición alguna, sino que, recurriendo a mi sabiduría interna. Los genios pueden ser capaces de convertirse en diversas cosas o bien ser invisibles a nuestros ojos, son unos pequeños dioses que interactúan con los humanos. Dioses que el ojo humano puede ver para solicitar sus favores.

Según las culturas orientales,  estos conviven con la humanidad. Son la tercera creación que Dios a hecho luego de los ángeles y el ser humano. Yo creo que nacieron en el instante en que el primer hombre tuvo el deseo de un “algo”, ahí nacieron, fueron dados a luz, por el deseo y para el deseo.  

¿Quiénes hacen uso del genio interno? Los más curiosos, si, ellos, los que se preguntan la mecánica de las cosas, ellos son los dichosos de poder entablar una conversación franca y provechosa con su genio interno, bien llamado ingenio y mediante este, llegar a descubrir la luz en medio de la ignorancia. Ese ser, dispuesto y que porta consigo, el libre albedrío, ese, les da la oportunidad de poder salvar ciertas circunstancias que pueden ser ciertamente conflictivas para otros y que debido a sus características embaucadoras y bromistas y no necesariamente a su inteligencia, pueden sortear ciertos obstáculos de convivencia, aminorando estados de ofuscación, creando ambientes de agradable camaradería e inventando una y mil cosas.

 Durante muchos años hemos podido identificar a ciertos hombres con genios internos que han sido notables, como por ejemplo: Einstein, Da Vinci, Gandhi y mujeres como Simone de Beauvoir, Hildegard Von Bingen, Marie Curie, etc. Muchos han estudiado sus cerebros para encontrar en que lugar de ellos habitaban ese genio y  grandes diferencias no han hallado, con el común de los mortales. El genio tiene creatividad, tiene originalidad, siembra un campo inmenso de posibilidades y siempre hace posible realidad ciertos sueños, hurgando dentro de las múltiples herramientas que el supremo nos a entregado para utilizar la habilidad correcta debido el caso.

Entonces seguí adentrándome en estas cavilaciones y comprendí que todos al nacer traemos uno, lo malo es que no todos leemos las letras pequeñas que causa curiosidad y que dicen: “apriete el botón que se encuentra en el costado derecho de su cerebro para activarlo”. ¿Cómo pude llegar a esta conclusión? Pues viendo como los niños interactúan en sus juegos y hacen uso de su genio interno.  Un claro ejemplo fue observar la siguiente situación: Estaban tres jugando a la familia. Uno hacia de padre, otra de madre y el tercero hacia de hijo, luego, llega la cuarta integrante deseando participar del juego, pero ninguno de los otros quiso abandonar el personaje correspondiente, entonces los que hacían de padre y madre conversaron, se preguntaron que hacer con el que ha llegado; el tercer integrante, que hace de hijo salta y exclama, diciendo: −¡No tenemos una “nana”! si, una que me cuide cuando ustedes van a trabajar.− Le ofrecieron el personaje y la pequeña encantada tomó su lugar en el juego. El genio de todos hizo posible que conversaran, llegasen a una conclusión he hicieran participar a otro de su juego. El genio de la niña y cuarta integrante, concedió el deseo de realizar la petición. El genio del hijo, tuvo la creatividad de crear un lugar dentro del juego-espacio.

Ahora mismo mi genio me ha concedido un deseo, y es este; el poder comunicar que todos podemos hacer uso de nuestro genio interno y sacar lo mejor de él. Dejo al libre albedrío de sus propios genios tomar mi deseo y concedérselos.



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